A más calor, menos movimiento del oso pardo cantábrico. Esta es la principal conclusión de un estudio científico que ha valuado cómo la temperatura, la presencia humana, la cobertura forestal y el tamaño corporal moldean el comportamiento de estos animales.
Según ha informado la Junta de Castilla y León -impulsora del informe- en un comunicado, esta investigación, que es la segunda en publicarse a partir de los datos del Plan de Captura y Radiomarcaje de Oso Pardo de la comunidad, supone un avance clave en la comprensión de cómo esta especie responde al calentamiento global en paisajes modificados por el ser humano.
El estudio, publicado en la reputada revista internacional Biological Conservation, se ha desarrollado en colaboración con el Centro para la Conservación de la Biodiversidad y el Desarrollo Sostenible (CBDS) de la Universidad Politécnica de Madrid y el Departamento de Matemáticas y Estadística de la Universidad de Exeter.