Durante años, el lince ibérico ha simbolizado una de las historias más inspiradoras de recuperación animal en Europa. Sin embargo, su coexistencia con el ser humano seguía siendo un enigma.
¿Cómo logra este felino moverse y prosperar en un territorio cada vez más fragmentado por carreteras, ciudades, cultivos, etc.? Un reciente estudio científico ha arrojado luz sobre esta cuestión.
La investigación, publicada en la revista Journal of Animal Ecology y liderada por expertos de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Montes, Forestal y del Medio Natural de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), analizó de forma minuciosa el comportamiento de 124 linces equipados con dispositivos GPS.
Este trabajo, enmarcado en el proyecto europeo LIFE LynxConnect, ha permitido comprender con precisión cómo estos animales modifican sus movimientos en función de su etapa vital y de la presión humana sobre el entorno.